Planificación técnica previa
Cada evento arranca con un relevamiento del espacio, definición de puntos de cámara, mapa de iluminación y esquema de audio. Antes del día del evento, el cliente recibe un cronograma de montaje, ensayo y transmisión con responsables asignados por área.
Redundancia en la señal
Trabajamos con doble enlace de streaming, fuentes de energía respaldadas y equipos de repuesto en sitio. Si un equipo falla, la transmisión continúa sin cortes. Esa es la diferencia entre un streaming amateur y una producción broadcast.
Dirección multicámara real
No ponemos una cámara fija y otra de relleno. Coordinamos entre 4 y 8 cámaras con un realizador que decide en vivo qué plano mostrar, cuándo cortar y cómo seguir la narrativa del evento. El resultado se ve como un programa de televisión, no como una videollamada.
Adaptación al presupuesto
Armamos paquetes flexibles según la cantidad de cámaras, la complejidad de la iluminación, el tipo de plataforma de streaming y el nivel de soporte requerido. El cliente elige qué priorizar: cobertura, estética o alcance de la transmisión.
Soporte en vivo y postproducción
Durante el evento, un equipo técnico monitorea audio, video y conectividad en tiempo real. Después de la transmisión, entregamos el material editado, clips para redes y un informe de métricas de visualización si la plataforma lo permite.
Experiencia en formatos variados
Congresos, lanzamientos de producto, ceremonias de premiación, seminarios web y eventos culturales. Cada formato tiene sus tiempos, sus códigos visuales y sus exigencias técnicas. Ya los recorrimos todos y sabemos cómo anticiparnos a cada detalle.